El punto muerto del río Colorado en 2025
En medio de los debates técnicos sobre las elevaciones de los embalses y los recortes obligatorios del «déficit estructural», las voces veteranas en la sala hacen hincapié en la necesidad de adoptar una perspectiva histórica y salir del actual estancamiento entre los estados.
Lo que está en juego para el río Colorado
En medio de los debates técnicos sobre las elevaciones de los embalses y los recortes obligatorios del «déficit estructural», las voces veteranas en la sala hacen hincapié en la necesidad de adoptar una perspectiva histórica y salir del actual estancamiento entre los estados.

Keith Woods, que formó parte de la junta directiva del Salt River Project (SRP) entre 2000 y 2024 y ha sido un miembro destacado de la CRWUA desde 1996, considera que la tensión actual supone una encrucijada crítica para el oeste.
«Después de 30 años asistiendo a estas reuniones, he visto cómo fluctuaba el río y cómo cambiaba la política, pero ahora nos encontramos en territorio desconocido», afirmó Woods. «Ya no podemos permitirnos el lujo de quedarnos estancados. La estabilidad de nuestro futuro hídrico depende de que dejemos atrás los intereses provinciales para encontrar una solución que abarque toda la cuenca y proteja tanto nuestros embalses como nuestras comunidades».
Febrero de 2026: fecha límite de la Reserva Federal
La conferencia puso de relieve la creciente brecha entre la cuenca alta (Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming) y la cuenca baja (Arizona, California y Nevada). Aunque el Gobierno federal ha fijado como fecha límite para presentar un plan unificado la mitad de febrero, las reuniones de diciembre se caracterizaron por lo que muchos calificaron como un «estancamiento cada vez más profundo».
Para líderes como Woods, que han sido testigos de tres décadas de cambios hidrológicos y evolución política, la prioridad sigue siendo clara: proteger la infraestructura y el espíritu de colaboración que construyó el Oeste moderno.
Espera evitar un precipicio antes de fin de año
Mientras la Oficina de Recuperación revisa los comentarios públicos sobre sus alternativas de gestión posteriores a 2026, recientemente publicadas, la presión aumenta. El objetivo es evitar un «precipicio» el 31 de diciembre de 2026, cuando expiren las normas actuales. Para los usuarios veteranos del agua, la esperanza es que el próximo año traiga consigo el retorno a la «Ley del Río», que da prioridad a la resiliencia a largo plazo sobre las victorias políticas a corto plazo.
