La opción nuclear

La energía nuclear está ganando adeptos en los círculos tecnológicos como una importante fuente para satisfacer las futuras demandas de la red eléctrica. El presidente está impulsando un nuevo y ambicioso objetivo para el sector energético estadounidense: cuadruplicar la generación nuclear en los próximos 25 años.


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Gran promesa, gran riesgo para la red eléctrica

La energía nuclear está ganando adeptos en los círculos tecnológicos como una importante fuente para satisfacer las futuras demandas de la red eléctrica. El presidente está impulsando un nuevo y ambicioso objetivo para el sector energético estadounidense: cuadruplicar la generación nuclear en los próximos 25 años. Sus recientes órdenes ejecutivas tienen por objeto reactivar una industria que no ha crecido a gran escala en décadas y que se ha centrado principalmente en mantener en funcionamiento una flota de reactores obsoletos.

Pero llamarlo «renacimiento nuclear» no lo convierte en realidad (todavía). Los promotores aún tienen que demostrar que pueden construir nuevas centrales a tiempo y dentro del presupuesto si quieren que los inversores y las empresas de servicios públicos se tomen en serio el objetivo.

Por qué es tan difícil cambiar las cosas

La expansión nuclear en Estados Unidos se estancó básicamente después de la década de 1990, y desde entonces solo se han añadido tres reactores. Esa larga pausa creó algunos problemas evidentes:

  • Una flota envejecida: el reactor medio estadounidense tiene unos 43 años, y algunos llevan en funcionamiento desde 1969.
  • El impacto de los precios: Las construcciones recientes han sido brutales. La central nuclear Vogtle, en Georgia, se disparó a más de 30 000 millones de dólares, lo que tiende a acabar rápidamente con el entusiasmo.
  • Permisos y plazos: Las órdenes ejecutivas tienen como objetivo simplificar la normativa y agilizar la concesión de licencias, pero la tramitación rápida de los trámites burocráticos no garantiza automáticamente la disponibilidad de mano de obra cualificada, cadenas de suministro o una ejecución impecable.

El factor IA

No se trata solo de política. La demanda está aumentando considerablemente. Las empresas tecnológicas que desarrollan sistemas avanzados de inteligencia artificial requieren una gran cantidad de energía, a menudo descrita como cargas «del tamaño de una ciudad», y la necesitan las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y libre de carbono. Por eso, la energía nuclear ha vuelto a ser objeto de debate, aunque muchas de estas mismas empresas recurren al gas natural para cubrir sus necesidades a corto plazo.

Steve Williams, experto en servicios públicos y candidato a presidente de SRP.

Qué significa para los contribuyentes

La visión es audaz. El problema es el proyecto de ley.

Históricamente, cuando los proyectos nucleares se salen del presupuesto, los contribuyentes suelen acabar asumiendo el riesgo. Si la energía nuclear va a ser una opción realista en un futuro próximo, la industria tiene que demostrar que puede reducir los costes, controlar los plazos y financiar los proyectos sin trasladar todo el riesgo al público.

Como dijo el veterano analista energético Steve Williams: «El objetivo de ampliar la energía básica libre de carbono es claro, pero la industria debe demostrar que puede construir estas complejas máquinas a tiempo y dentro del presupuesto para recuperar la confianza de los inversores».

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